miércoles, 18 de noviembre de 2015

El futuro del sacerdote es el futuro de la Iglesia

P. Florencio Abajo Núñez
El sacerdote español Florencio Abajo Núñez, ha estado de visita en el Seminario Mayor San Pío X de Huancayo. Él es el director general de la hermandad de Sacerdotes Operarios del Corazón de Jesús, fundada en España por el beato Manuel Domingo y Sol,  y que agrupa a sacerdotes dedicados a la formación en seminarios diocesanos de 13 países, entre ellos España, México, Venezuela, Argentina, Brasil, EE.UU., Perú y otros.
El padre Florencio tiene 50 años de edad y 25 como sacerdote. La sede central de esta hermandad que está reconocida como “Asociación Sacerdotal internacional”, se encuentra en la ciudad de Roma. Él  recorre durante el año los distintos países donde los sacerdotes operarios son formadores; y esta vez le tocó a Perú, que tiene un seminario en formación en Carabayllo, y otro aquí en la ciudad de Huancayo, que es el Seminario Mayor San Pío X.
Preguntado sobre la situación actual del sacerdote y su futuro, respondió: “El futuro del sacerdocio es el futuro de la Iglesia, siempre hay distintas situaciones de crisis y otras de normalidad. Hay corrientes ideológicas o formas de vivir el ministerio, pero el sacerdote que se está viendo hoy responde a la situación actual. Las formas actuales en las que se está viviendo la religiosidad de nuestro pueblo, responden a un mundo globalizado, pero cada país tiene un contexto particular que hay que analizar. No he tenido la oportunidad de conocer a sacerdotes diocesanos de Perú, porque he venido a visitar a mis hermanos operarios de Carabayllo en Lima y Huancayo, y solo he conversado con ellos y con Mons. Pedro Barreto; no me atrevería a dar una opinión del clero de Perú o de Huancayo porque no conozco su realidad”.

Dirigiéndose a los seminaristas dijo: “El horizonte de un seminarista no debe ser el llegar a ser cura. Debe ser encontrarse con la verdad, que es Jesús, que es nuestro Dios; y a partir de ahí, seguir haciendo el bien. Y esa búsqueda de la verdad, como la propia búsqueda del sacerdocio, es un compromiso para toda la vida. Uno no es sacerdote porque lo ordenan, sino que lo es día a día. Lo es cuando al final de la vida es capaz de mirar atrás y darse cuenta de todo lo que ha hecho, lo que ha vivido; dar gracias a Dios por el ministerio y pedir perdón por los errores que haya podido cometer”.

Al solicitarle un mensaje para  los  jóvenes que sienten el llamado a ser sacerdotes pero aún no están en un seminario, señaló: “Para discernir el llamado hay que estar mucho tiempo cerca al Señor y  es imprescindible que haya una persona con suficiente madurez espiritual que pueda acompañarlo; un mediador, un director espiritual, un guía que le vaya orientando. Porque el sacerdocio no es el sacerdote, es más que la imagen que tengo del sacerdote de mi parroquia, con las virtudes y defectos que tenga. Es necesario objetivar, tomar distancia de esa imagen que uno tiene, y no apuntar como modelo a un sacerdote en concreto, sino a Cristo. Luego, si alguien se anima a vivir el sacerdocio porque es su propia vocación, pues será un hombre profundamente feliz, aún con las dificultades que puedan surgir cada día. Pero exactamente lo mismo le diría a un joven matrimonio que quiere casarse, en ese mismo sentido, si es su vocación, si Dios los llama para ello, serán profundamente felices, aún con las dificultades propias de una vida matrimonial. Al final, la felicidad está en la capacidad que tenemos para responder a la llamada de Dios”.

Finalmente sobre su experiencia de conocer el Perú y Huancayo manifestó: “Huancayo es un vergel, comparado con Lima y Carabayllo que es lo que poco que pude conocer. Aquí la tierra es verde, fértil y fresquita, muy fresquita (sonríe). Sin duda esta tierra también configura el carácter de cuantos la habitan, y hace a la gente realmente recia y maravillosa, como es la propia tierra”.

Los formadores del Seminario Mayor San Pío X de Huancayo pertenecen a la  hermandad de sacerdotes operarios diocesanos que dirige el padre Florencio. El rector es el padre José Francisco Montero (Venezuela), el director espiritual es el padre Eusebio Pascual (España) y el formador de Filosofía y Propedéutica es el Hno. Marcos Adrían Rosado (México). Los sacerdotes operarios dirigen el Seminario de Huancayo desde hace casi cuatro años, y alberga a seminaristas de Ayacucho, Huánuco, Tarma, Caravelí y Huancayo.


Entrevista realizada en el Seminario Mayor San Pío X el día viernes, 13 de noviembre de 2015.